«Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino» — SIGMUND FREUD

Espárragos de Navarra en vinagreta con aceite de oliva de La Rioja y cordero al chilindrón confitado en una menestra con pimientos y maíz ecológico, es lo que van a comer los dos escoltados por las murallas de la ciudad, en el jardín del patio del restaurante Iratze Ostatua, en el número 11 de la rue de la Citadelle. Y eso regado con un irouléguy; un Harri Gorri de la cosecha del 2010, carnoso, tánico y agradable, con una buena nota mineral, al que el personaje del peregrino invita, y que es un vino de la zona de Saint-Jean-Pied-de-Port, elaborado con cepas de franc y sauvignon, en viñas plantadas en las pequeñas parcelas de las laderas bajas y expuestas de las empinadas y abruptas montañas.

La comida del menú vasco aquí tiene un precio fijo, 25 euros pero había que decidirse pronto, porque la española dijo que si se entretenían en dar la vuelta a todo el pueblo, para reconocer los otros menús que se ofrecían, y luego querían regresar aquí, ya sería tarde, ya que en su experiencia anterior así había sido. Pero el personaje del peregrino todavía no se explicaba porque ella había reaccionado de esa manera a la pregunta de Viotte, ya que no entendía qué podía haber de malo en reunirse con los otros peregrinos para comer todos juntos.

Viotte les había mostrado el resto de la casa, un retrete y una ducha, cocina-alacena y comedor de bohemio, donde algún cuadro sin vocación de obra de arte se estaba pintando, y una guitarra se apoyaba costumbrista en la pared y, entonces: «¿Os apuntáis a cenar con el resto?» «¿Qué resto?» -preguntó el personaje del peregrino pero ella dijo «Yo no.»

¿Tú no?
No, yo no.
¿Y eso por qué? Yo sí, claro que sí. Para eso estoy aquí.

«Oh, mon Dieu!» -exclamó él por dentro, porque ella le heló la sangre con su mirada, y fue así cuando lo descubrió, qué significaba la asombrosa coincidencia de la Estación: «Ils vont se voler/ Ils vont se voler/[…] Pour un oui/ Pour un non/ […] Pourquoi se battent-ils/ Au bord d’un chemin.»

La letra de la canción habla del momento en que las sombras se alargan y Carmen no apartaba los ojos del plato. Los espárragos estaban muy sabrosos pero tampoco como para no quitarles ojo. «¿Me dejas que te hable de Vera?» –le pregunta él. Y así ha conseguido que ella lo mire otra vez con intensidad.

A Vera se le había ocurrido la noche de su cumpleaños, cuando el personaje del peregrino insistió en que se tomaran otra botella de champagne mientras bailaban en el salón pegajoso por el calor de la noche, ‘Blues in Thirds’, y recordaban cumpleaños que eran algo más que esta ceremonia cadenciosa y recurrente, un juego, probar, al menos, si merecía la pena… Así que se sentaron en el sofá, bastante indiferentes ante las ofertas que les habían ido llegando de las agencias que les ofrecían un viaje, otro viaje más para ese verano, del que todo prometía que se volverían a casa con la misma ironía con la que habían ido regresando de otros viajes, otros años, otros cumpleaños. A causa de esa simbiosis mental en la que uno sabe tanto del otro que acaba por terminar todas sus frases. Pero les excitó planearlo, y acabaron haciendo el amor, como en todos sus cumpleaños, solo que consumidos por la fiebre de lo distinto, alegres ante la expectativa de ir a comportarse como dos desconocidos; llegar como desconocidos al hotel y dejar que el azar los presentara, en el comedor, en la playa; tratarse cortésmente, distraerse con gente cada uno por su lado, favorecer el azar de los encuentros y, de vez en cuando, a escondidas, verse a solas.

Ese cumpleaños último había terminado por ser verdaderamente especial. Y se demoraron en un lento desnudarse, planificando hasta los detalles más inverosímiles, comiéndose a murmullos cómplices, entre gemidos de deshonestidad. Y por la mañana lo decidieron en serio, y estipularon hasta cada fase de su aventura. El avión de regreso, como ya no importaba lo que pensaran los otros, lo tomarían juntos pero se prometieron que nunca habría censuras ni reproches, y que dejarían que el libre albedrío los arrastrara allá por donde soplaran sus vientos… Los aviones para Nairobi salían los jueves y los sábados pero antes, por si las moscas, comieron salmón y recitaron brindis y se intercambiaron talismanes. Y ella le dijo que fue estupendo llegar a Mombasa y tras una hora de taxi ser llevada al Trade Winds y verse sobre un bungalow en la playa, donde los monos equilibristas giraban en torno a los cocoteros y caras negras de blancas hileras de dientes sonrientes se desprendían en amable hospitalidad.

El llegó al día siguiente y se alojó en el hotel, a la noche la vio caminando del brazo de otro hombre y eso le impulsó a entablar conversación con Anne… Fueron casi quince los días de encuentros furtivos con Vera y en los que no se escondían nada de lo que sucedía entre ellos y los otros… Pero al regreso él no era el mismo y ella tampoco. «Y ese es el motivo por el que ahora me encuentro frente a ti» -le dijo.

Era difícil saber lo que Carmen estaba pensando pero el personaje del peregrino tuvo la sensación de que no había reconocido el viejo cuento de Cortázar; él lo había recordado en Biarritz, y fue eso lo que le hizo escoger ese hotel de Les Alizés, en el número 13 de la rue du Port Vieux, en el que el taxi lo recogió por la mañana.

Los dos habían concluido los espárragos y les trajeron el cordero. Ella le dio un consejo, entonces. Le dijo: «Sólo olvídate de esa historia. Y no hagas como yo, no se la vayas contando a todos porque ese tipo de historias, en el Camino, no le importan a nadie. Muchos mienten, yo también lo hice. Creo que es por la confusión. Pero dicen los cabalistas del judaísmo que la espiritualidad sólo se puede conseguir cuando uno se desespera de su vida, se experimenta desilusionado y no ve cómo llenarse, se siente plenamente vacío y se pregunta cuál es el sentido de la vida. Y de esta frustración y vacío se llega a la sabiduría de la cábala. Porque ese método es la fuente por la que se puede llenar. Es un proceso que a uno le lleva a alcanzar un alma con la que abrazar la vida eterna y perfecta. Y todos los otros métodos, incluidos los de meditación de Oriente, no tienen nada que ver con la cábala de la espiritualidad. El punto del corazón tiene que despertar en uno y eso le atrae hacia la fuente donde el ser puede realizar el método, dónde recibir, cómo yo puedo estudiarlo, cómo puedo llegar a llenar mi vasija futura…»


Oh, là là! ¿Hablas en serio?
– Yo no. ¿Y tú? ¿Hablabas en serio?


El silencio del personaje del peregrino es vergonzoso y lo único que hace es pedirle a ella que continúe por donde quiera pero que no se detenga, que le gustaría seguir escuchándola…

– El cabalista piensa que los demonios son algo así como los »sparring» de tu alma pero para eso tienes que imaginarte la visión que ellos te pintan. Por ejemplo esa, que fue la que yo le escuché a uno de ellos, que eres un joven boxeador y que te diriges a un gimnasio para fortalecerte y fortalecer tus capacidades físicas… Pues en el terreno de lo espiritual sucede lo mismo, la Kabbalah puede justificar la existencia de las dificultades y de los demonios sólo por el hecho de que el alma que recibes (y en esto hay disparidad de criterios) viene aquí a fortalecerse, porque presenta debilidades. A pesar de ser parte constitutiva de la misericordia en estado puro, de la dulzura en estado puro, que Elohim o Eloha, porque Elohim es plural, se arrancó de sí para hacértela llegar a ti, que eres el iniciado, desde Keter o primera esfera del árbol de la vida, y que si estás circuncidado eres la desposada de Dios. Así que si mientes… mientes porque tu alma carece de la fuerza para decir la verdad, y el demonio estará ahí esperándote, para que te golpees con él y puedas salir victorioso de ese combate y tu alma fortalecida. Pero si no estás circuncidado, ni has experimentado la conversión que jugará el papel de líquido amniótico y por la que simbólicamente nacerás de madre judía… las herramientas que Dios te ofrece, las letras sagradas de su alfabeto, con las que pescar sus bendiciones y dirigir tu destino hacia la felicidad, tomando el control de tu vida por encima del fatalismo planetario y el caos existente, te será imposible. Y sólo experimentarás el rigor y la severidad del reino de la tierra. Pero si esto no te desanima te puedo dar una muestra de humor judío, a ver qué te parece: «Sabes, Abraham, la vida es como un vaso de té.» «Pero, David, ¿cómo un vaso de té? ¿Por qué?» «Y yo qué se, Abraham. ¿Acaso soy filósofo?» Hay un psicoanalista hispano-argentino, José Slimobich, que es quien esto nos compartía, que afirma que el humor es el vuelco inesperado donde nuestra ignorancia y ácida visión del otro se convierte en gracia, permitiendo un giro efectivo, pues al escuchar un chiste o encontrar en nosotros mismos algo de humor el mundo se vuelve más liviano. Pero si el asunto del esoterismo judaico te interesa en realidad… puedo facilitarte la dirección de un rabino en Pamplona, un cabalista de prestigio que se mostrará conforme de recibirte si le confirmas que le visitas porque, como peregrino de la ruta, te lo ha pedido Mme. Blanchefort. Dime Hervé, ¿me equivoco o no es el humor, por encima de todo, lo que tú prefieres, lo más liviano de la vida?

No, no te equivocas mucho pero no es el humor solo lo que enriquece mis días. De hecho esto que estamos comiendo preferiría haberlo cocinado yo para ti, y por eso me extrañó que no aceptaras cenar con nosotros en el albergue, porque me gustaría conocer tu opinión acerca de cómo domino la que es una de mis mayores pasiones, la cuisine impromptue, que para mí es una forma de arte. Et aussi j’adore la musique et mon chanteur préféré c’est Renaud Sechan. Vous le connaisez? ¿Pudiste comprender lo que te dije?

Un poco pero creo que me gusta igual escucharte hablar en francés.
Bon! Pues ahora mismo te doy una conferencia en francés sobre los cómicos franceses, ¿qué te parece?
Que me parece mejor en español. ¿Tu cordero está bueno?
Excelente. Igual que el tuyo, espero. ¿Está bueno?
Sí, lo está. Está muy bueno.
¿Y no quieres cambiar de idea y reunirte con nosotros para cenar?
No, no, eso no.

D’accord!

Pero luego ella prosiguió con Slimobich y aquel chiste acerca de dos judíos y el hundimiento del Titanic y, después, con el de la mujer que le recrimina a su marido que jamás le haya comprado ni un vestido ni una falda o abrigo… ¿Y qué le responde el marido? ¿algo muy distinto a lo que le responde el compañero de David al David que ve hundirse al Titanic? No: «No sabía que vendías ropa.» Y, a partir de ahí, se han enredado en el entramado de la comedia francesa y el personaje del peregrino ha comenzado a hablarle de Le Splendid, que se localiza en el distrito IV, en la calle de los Lombardos y que le recomienda visitar si es que va a París. Y, sin pretenderlo, se han puesto a debatir sobre las películas de Josian Balasko, una mujer muy polifacética y talentosa que «por cierto -dice él ironizando- bromea en sus películas, ‘Ma vie est un enfer’ y ‘L’ex-femme de ma vie’, con el psicoanálisis de tu amigo Slimobich.» Y que será cuando ella va a responder con igual intención: «¿Cómo Vera?»


No, Vera y yo no estamos separados. Y esta mujer -prosigue, lo primero, refiriéndose a Josian- además está muy unida a Les Enfoirés, que es una asociación caritativa que fundó otro cómico muy querido por nosotros, Coluche.

Y después, y en un intento de eludir la inevitable confrontación -porque lo presentía- por… Pero ¿qué es lo que ella dirá, entonces?

Yo de Renard sólo conozco una frase, que fue, por otro lado, lo que también me sucedió con Schopenhauer en su momento: «El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver.» De Prévert un poema, ‘Barbara’, y un guión en el que colaboró, el de ‘Le quai des brumes’, que conserva el beso más sonado de la historia del cine francés. Y de Quenau el frío que dejó de existir para Lehameau, cuando las hojas de sílex se hicieron polvo bajo sus pies, y la condenadaidea de hacerse pasar por una adolescente irlandesa, que quería aprender a escribir como James Joyce.
¿Y cuál era la cita de Schopenhauer?

– «Ningún viento es favorable para aquel que no sabe a qué puerto se dirige.» Ni siquiera los alisios. Pero también sé que esto que les sucedía a vuestros cómicos le ocurría a la Greco con Quenau, cuando Sartre le mostró sus poemas y ella, que era la musa del existencialismo, comenzó a cantar… ¡Ah no! Que no te extrañe, lo sé circunstancialmente porque estoy manuscribiendo unos ensayos sobre el arte de la novela, y también sé cosas como que yo para ti sólo podría ser una «dejantée» como Brigitte Fontaine, una pirada y la musa de la vanguardia, que a los 17 años debutó en el teatro con una de esas cimas del absurdo, ‘La cantante calva’ de Eugène Ionesco. Y porque había nacido el mismo año en que Nathalie Sarraute publicó sus ‘Tropismos’, 1939, que pasaron desapercibidos a causa de la Segunda Guerra Mundial, y de los que Vargas Llosa no conserva buena opinión, y que es quien dice que en la civilización del espectáculo el cómico es el rey… Sin embargo, Llosa admira a Sarraute en su ensayo ‘La era del recelo’, que publicó Gallimard en 1956, aunque, a diferencia de otros, traduce «soupçon» como sospecha, y por eso me interesaría saber cómo lo traducirías tú.

¿Cuál era el nombre de ese rabino de Pamplona?
El rabbi Abu-Joseph Aben-Hasdai
¿Y cuál es su dirección?
Eso ahora no puedo decírtelo.
¿Me acompañarás tú a verlo?
Tal vez… El poema y el chiste son dos mundos que se tocan en algún punto y nos muestran la ruptura con el tiempo, un imprevisto, algo que no esperábamos y ha sucedido por obra y gracia del lenguaje -como dice Slimobich. Una rebelión, el espíritu de la ambigüedad…

«Elle a mis sur le mur… / Une photo d’Arthur Rimbaud… / Sur le papier peint/ Je trouvais ça étrange/ Je ne dis rien/ Elle me font marrer/ Ses idées loufoques.»

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s